Les traere noticias de esta obra a nivel mundial.
Dios les bendiga
John Garcia
¿Deidad o Trinidad?
¿Cuál es la diferencia?
¿Es importante este tema? ¿Es de salvación? ¿Por qué?
Dios creó todo bueno en gran manera.
Pero el pecado entró, trajo la muerte y ésta pasó a todos los hombres.
Pero el pecado entró, o mejor el hombre decidió pecar cuando se dejó confundir de su conocimiento de Dios, de su naturaleza y personalidad única.
El diablo les confundió su concepto de Dios al decirles:
Que ellos no morirían (que eran inmortales por si mismos; siendo que Dios es el único que tiene inmortalidad) – Gén 3.4-De esta forma confundió la naturaleza de Dios y la del hombre.
Les dijo que podrían ser omnicientes (sabiendo el bien y el mal)- Gén 3.5. De este modo confundió los atributos de Dios.
Les dijo que podrían llegar a ser dioses -Gén 3.5- (De ese modo confundió la unidad personal de Dios y haciendoles creer que Dios no es una persona sino varias, y que el hombre podría ser parte de la Deidad- Confundió la personalidad de Dios).
Y por último sabemos que la forma como lo presentó es que ...
El Pecado Condenado en la Carne
Elena de White
Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne» [Rom. 8.3].
Satanás declaró que era imposible para los hijos e hijas de Adán guardar la ley de Dios, acusándolo así de falta de sabiduría y amor. Si no podían guardar la ley, entonces el defecto estaba en el dador de la ley. Los hombres que están bajo el control de Satanás repiten esas acusaciones contra Dios, al aseverar que los hombres no pueden guardar la ley de Dios. Jesús se humilló a sí mismo, revistiendo su divinidad con la humanidad, a fin de poder levantarse como la cabeza y representante de la familia humana, y tanto por precepto como por ejemplo condenar al pecado en la carne, y desmentir las acusaciones de Satanás. Él fue sometido a las tentaciones más fuertes que la naturaleza humana puede conocer, sin embargo no pecó; porque el pecado es transgresión de la ley. Por la fe él se aferró a la divinidad, como la humanidad puede aferrarse del poder infinito a través de él. A pesar de ser tentado en todos los puntos como los hombres son tentados, no pecó. No rindió su fidelidad a Dios como lo hizo Adán.
Los Fariseos acusaron a Cristo de transgredir el sábado por haber sanado a un hombre el día de reposo, pero sus palabras hicieron evidente que no había violado el mandamiento de Dios. Él declaró que eran ignorantes tanto de las Escrituras como del poder de Dios, y les recordó que si hubiesen comprendido lo que esto significaba, “misericordia quiero y no sacrificio” [Mat. 12:7], no hubiesen condenado al inocente. Él llevó sus mentes atrás a la ley y al testimonio, a las palabras que él mismo había hablado cuando estaba rodeado de la columna de nube, y les reveló los principios de la ley de Dios. Les mostró que aliviar el sufrimiento ya sea de hombre o bestia en el día del sábado estaba en armonía con el mandamiento de Dios. Les dijo: “¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si cayere ésta en una fosa en sábado, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Así que, lícito es en los sábados hacer bien” [Mat. 12:11,12]. Les señaló la acción de David, cómo cuando estaba hambriento, y aquellos que iban con él, “entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no le era lícito comer, ni a los que estaban con él, sino a solos los sacerdotes?” [Mat. 12:4]. Era su propia ignorancia de la verdadera importancia de la ley de Dios la que los animó a imputar sobre Cristo el pecado de transgredir el sábado. Si hubiesen podido encontrar un acto que violara cualquier mandamiento del decálogo, no hubiesen perdido tiempo en condenar a Cristo. Pero debido a que no pudieron hallar falta en él tuvieron que contratar hombres que dieran falso testimonio contra él. En su ansiedad y determinación de matarlo, ellos tuvieron que perjurar sus almas.
Cristo tomó sobre sí la naturaleza humana, y se sujetó a cumplir toda la ley en beneficio de aquellos a quienes representaba. Si hubiese fracasado en una jota o un tilde, habría sido un transgresor de la ley, y habríamos tenido en él una ofrenda pecaminosa, sin valor. Pero él cumplió cada término de la ley, y condenó el pecado en la carne; sin embargo muchos pastores repiten las falsedades de los escribas, sacerdotes y fariseos, y siguen su ejemplo al apartar de la verdad a la gente.
Dios se manifestó en carne para condenar el pecado en la carne, manifestando obediencia perfecta a toda la ley de Dios. Cristo no pecó, ni fue hallado engaño en su boca. No corrompió la naturaleza humana y, aunque en la carne, no transgredió la ley de Dios en ningún particular. Más que esto, eliminó toda excusa que pudiesen esgrimir los hombres caídos para no guardar la ley de Dios. Cristo fue rodeado con las debilidades de la humanidad, fue asediado con las tentaciones más fuertes, tentado en todos los puntos como los hombres, sin embargo desarrolló un carácter perfectamente recto. Ninguna mancha de pecado fue hallada en él.
A través de la victoria de Cristo las mismas ventajas que él tuvo se le proveen al hombre, porque él puede ser participante de un poder externo y superior a sí mismo, incluso un participante de la naturaleza divina, por la cual él puede vencer la corrupción que hay en el mundo a través de la concupiscencia. En la naturaleza humana Cristo desarrolló un carácter perfecto. “Porque ciertamente no tomó sobre sí la naturaleza de los ángeles, sino a la simiente de Abraham tomó. Por lo cual, debía ser en todo semejante a los hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel Pontífice en lo que es para con Dios, para expiar los pecados del pueblo. Porque en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” [Heb. 2:16-19]. “El cual en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído por su reverencial miedo. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y consumado, vino a ser causa de eterna salud a todos los que le obedecen” [Heb. 5:7-9].
La humanidad de Cristo es llamada “lo Santo” [Luc. 1:35]. El registro inspirado dice de Cristo, “Él no hizo pecado”[1 Ped. 2:22], él “no conoció pecado” [2 Cor. 5:21], y “no hay pecado en él” [1 Juan 3:5]. Él era “santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores” [Heb. 7:26]. Él habitó entre los hombres. Este testimonio en relación con Cristo muestra llanamente que condenó el pecado en la carne. Nadie puede decir que está sujeto sin esperanza a la servidumbre del pecado y Satán. Cristo asumió la responsabilidad de la raza humana. Y los pecados de todos aquellos que creen en él le son imputados. Él se ha comprometido a ser responsable por ellos. Obedeció cada jota y tilde de la ley, para testificar ante los mundos no caídos, ante ángeles santos, ante el mundo caído, que aquellos que creen en él, que lo aceptan como su ofrenda por el pecado, quienes confían en él como su Salvador personal, van a ser favorecidos por su justicia, y serán participantes de su naturaleza divina. Él testifica que a través de su justicia imputada el alma creyente obedecerá los mandamientos de Dios.
Juan señaló a Cristo, diciendo, “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” [Juan 1:29]. El Hijo del Dios infinito no libra al hombre de su obligación de guardar todos los mandamientos de Dios. Sino que con Cristo formado en el interior, el apóstol declara, “Y en él estáis cumplidos, el cual es la cabeza de todo principado y potestad” [Col. 2:10]. Todas nuestras transgresiones son transferidas a Cristo. Aunque él no conoció pecado fue hecho pecado por nosotros, y el inocente es contado como pecador, la justicia de Cristo es colocada sobre el indigno, para que el pecador arrepentido sea declarado inocente ante Dios. Pero si un hombre se ciega a la luz, y endurece su conciencia, y no se reconoce a sí mismo como un pecador perdido e incompleto, y en necesidad de un Salvador, su pecado permanecerá. Él no cree en el Hijo unigénito del Dios infinito. Como Caín rehúsa ofrecer a Dios la sangre del Hijo de Dios. Rehúsa reconocer que “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” [Juan 3:16].
Es muy importante que comprendamos el arte de creer, que individualmente aceptemos la provisión que ha sido hecha a fin de que podamos tener vida eterna. La compasión divina fue motivada por la ruina del hombre, y Dios envió a Cristo al mundo para que su propio brazo pudiera traer salvación a la raza humana, que se encontraba en peligro, impotente y atada en cautividad al carro de Satanás. Dios vio al hombre perdido y arruinado, y sin ninguna posibilidad de recuperarse. Las facultades y poderes que le fueron dadas estaban pervertidas con respecto al plan original, y degradados en el servicio del yo, Satanás y el pecado. Él vio a los hombres apartando las realidades eternas de su consideración, y, viendo la ruina a la cual se precipitaban, la compasión divina fue movida a favor de un mundo caído, y se hace provisión de los recursos ilimitados del amor divino para su restauración. Se ha hecho provisión para que aquellos que reconozcan su apostasía puedan regresar a la fidelidad. Aquellos que se conviertan encontrarán el corazón del Padre abierto para recibirlos, lleno de anhelante ternura y compasión hacia ellos. Los agentes humanos son demasiado preciosos para Dios para ser abandonados sin hacer todo esfuerzo posible de su parte para su recuperación. En la recuperación de cada alma, Dios verá un gozo peculiar. “Así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento” [Luc. 15:7].
Evidencias de Fe
Fue para restaurar la ley que Cristo exhibió integridad santa en medio de la corrupción universal, y manifestó una resuelta adhesión a lo recto cuando la verdad, la equidad y la justicia eran objeto del desprecio y escarnio popular. Él cumplió la ley de Dios, dando así el más completo reconocimiento del supremo derecho de Dios de gobernar y ser obedecido incluso en un mundo hundido en la incredulidad y que anulaba su ley. En la medida en que era probado más severamente, más fielmente se adhería a la verdad de Dios. Ésta debe ser nuestra experiencia también, y si somos partícipes de los sufrimientos de Cristo, más seguramente seremos partícipes de su gloria. A medida que la incredulidad y la corrupción del mundo se haga más decidida, más clara y visiblemente debe iluminar la integridad y lealtad de los seguidores de Cristo. Mientras la apostasía general prevalezca más, los hijos de Dios deben levantarse en defensa de las leyes del gobierno de Dios más firmemente. Cristo es nuestro ejemplo. Cuando la maldad aumentaba como un torrente a su alrededor, él se mantenía como una roca. Él fue un testigo de Dios verdadero, fiel, autoritativo, inflexible. ¡Qué carácter era el de Cristo! Al contemplarlo, seremos transformados en su imagen, de carácter en carácter. Si en verdad hemos de ser testigos por Cristo, debemos contemplarlo, trabajar como él trabajó, orar como él oró. Debemos librar la batalla de la fe, vestidos con la armadura de la justicia de Cristo. Cristo declaró que él nada hizo por sí mismo, sino sólo lo que vio a su Padre hacer.
Ministros de Dios, estudiad las lecciones de la vida de Cristo. Judas describe a los cristianos como aquellos que son “llamados, santificados en Dios Padre, y conservados en Jesucristo”. A los tales él da este saludo: “Misericordia, y paz, y amor os sean multiplicados. Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros de la común salud, me ha sido necesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” [Jud. 1:1-3].
Este artículo fue publicado originalmente en la Signs of the Times del 16 de enero de 1896 bajo el título "Son condemned in the Flesh". Fue publicado también en la Revista Nomianista Vol 1 N° 1, enero del 2003. La revista Nomianista y Heraldo de la Fe de Jesús es una publicación de la Unión Nomianista de la Fe de Jesús.
Algunos grupos cristianos no específicamente pentecostales que surgieron en la segunda mitad del siglo XIX tienen una teología no trinitaria. Entre éstos se cuentan los Testigos de Jehová quienes afirman que Jesus es el arcángel Miguel o los Adventistas previo a su ingreso en el Concilio Mundial de Iglesias.
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Estadística Bíblica Paulina:
(J. Rodríguez)
Pretendemos responder esta pregunta exclusivamente con el registro bíblico. Y para ello la abordaremos de las 2 siguientes formas: ¿Cuántas veces Pablo se refirió a Cristo como Dios? Y ¿Cuántas veces diferenció a Cristo de Dios? Haremos un listado según el orden las cartas en la Biblia.
Romanos:
Cristo = Dios. Solo una vez [1]: (Rom 9:5).
Cristo ≠ Dios. Treinta y cuatro veces [34]: (Rom 1:1, 2, 7, 8, 9; 2:16; 3:22, 24, 25; 4:24; 5:1, 10, 11, 15; 6:4, 10, 11, 23; 7:25; 8:3, 17, 29, 32, 34, 39; 10:9; 14:18; 15:5, 6, 7, 8, 30; 16:26, 27).
1 Corintios:
Cristo = Dios. Cero veces [0]: (?).
Cristo ≠ Dios. Dieciocho veces [18]: (1Cor.1:1, 3, 4, 9, 24, 30; 3:23; 4:1; 6:14; 8:6; 9:21; 11:3; 12:3; 15:15, 24, 27, 28, 57).
2 Corintios:
Cristo = Dios. Cero veces [0]: (?).
Cristo ≠ Dios. Diecinueve veces [19]: (2Cor. 1:2, 3, 19, 20, 21; 2:14, 15, 17; 3:4; 4:4, 6, 18, 19, 20, 21; 10:5; 11:31; 12:19; 13:14).
Gálatas:
Cristo = Dios. Cero veces [0]: (?).
Cristo ≠ Dios. Diez veces [10]: (Gal.1:1, 3, 15, 16; 2:20; 3:17, 20; 4:4, 6, 7).
Efesios:
Cristo = Dios. Cero veces [0]: (?).
Cristo ≠ Dios. Veinte veces [20]: (Efe. 1:2, 3, 17, 20, 21, 22; 2:4, 5, 6, 7, 16, 18; 3:14, 21; 4:13, 32; 5:2, 5, 20).
Filipenses:
Cristo = Dios. Solo una vez [1]: (Fil. 1:1).
Cristo ≠ Dios. Nueve veces [09]: (Fil. 1:2, 11; 2:6, 9, 11; 3:3, 14; 4:7, 19).
Colosenses:
Cristo = Dios. Solo una vez [1]: (Col. 1:1).
Cristo ≠ Dios. Nueve veces [09]: (Col. 1:2, 3, 13, 15, 27; 2:2, 12; 3:1, 3, 17).
1 Tesalonicenses:
Cristo = Dios. Cero veces [0]: (?).
Cristo ≠ Dios. Doce veces [12]: (1Tes. 1:1, 3, 9, 10; 2:4; 3:11, 13; 4:14, 16).
2 Tesalonicenses:
Cristo = Dios. Cero veces [0]: (?).
Cristo ≠ Dios. Cinco veces [05]: (2Tes 1:1, 2, 12; 2:16; 3:5).
1 Timoteo:
Cristo = Dios. Solo una vez [1]: (1Tim. 3:16).
Cristo ≠ Dios. Cinco veces [05]: (1Tim. 1:1, 2; 2:5; 5:21; 6:13).
2 Timoteo:
Cristo = Dios. Cero veces [0]: (?).
Cristo ≠ Dios. Cuatro veces [04]: (2Tim. 1:1, 2, 9; 4:1)
Tito:
Cristo = Dios. Tres veces [03]: (Tito 1:3; 2:10, 13).
Cristo ≠ Dios. Cinco veces [05]: (Tito 1:1, 4; 3:4, 5, 6).
Filemón:
Cristo = Dios. Cero veces [0]: (?).
Cristo ≠ Dios. Solo una vez [01]: (Filemón 1:5).
Esto demuestra que Pablo mencionó 142 veces a Dios como distinto y aparte de Cristo. Mientras que sólo 7 veces habló de Cristo como Dios, enfatizando su divinidad. Con esto se da a entender claramente cual era la fe de Pablo. Esta fue aquella de la cual el dijo: “he guardado la fe” (2Tim. 4:7).
Nota: Casi todos los textos donde a Cristo se le identifica con Dios son objetables, esto es, no dicen expresamente que Cristo sea el Dios absoluto. Solo enfatizan su divinidad. Pero los textos donde claramente se presenta a Cristo distinto y separado de Dios son inobjetables.
Muchas bendiciones.
La gran verdad central de las Escrituras es que "Dios envió a su único Hijo engendrado" (Juan 3.16), que lo envió al mundo en "carne de pecado y a causa del pecado, condenó el pecado en la carne; para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme a la carne, más conforme al espíritu" (Rom 8.3-4).
Este es el evangelio eterno, ya que fue determinado desde que Jesús salió “desde el principio, desde los día de la eternidad” (Miq 5.2).
Ahora bien, el mensaje de los tres ángeles lo que hace es repetir ese "evangelio eterno" (Apoc 14.6) en el contexto de los acontecimientos finales.
El primer ángel nos dice que el “juicio ha llegado” (Apoc 14.7), que ha llegado ese “día, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón al cual determinó” (Hechos 17.31). Dios ha dado el juicio al Hijo (Juan 5.22), y ha de juzgar con justicia-con la ley de justicia y libertad (Santiago 2.12)-¿Qué mensaje nos envía Cristo desde el cielo? “Temed a Dios y dadle gloria, y adorad al Creador” Nos llama a guardar los 4 primeros mandamientos referidos a Dios. Hay solo un Dios: no tengan dioses ajenos, este Dios es trascendente –está en los cielos y no en la Tierra, es espíritu y no de materia creada- por lo tanto nada lo puede asemejar (Hech 17.24-29), su nombre es Jehová y deber ser tomado con reverencia, y por su voluntad todo fue creado (Apoc 4.11). Aquél único que lo ha revelado es su Hijo (Juan 1.18):
· No hemos de tener dioses ajenos, pero Cristo por ser Hijo ha heredado su naturaleza divina (Juan 1.1) y él no es ajeno a su Padre;
· No hemos de hacer imagen de Dios, pero Cristo es “la imagen misma de sus sustancia o ser real o persona” (Heb 1.3) y no fue hecho o creado sino engendrado por el mismo Padre;
· No hemos de tomar el nombre de Dios en vano, pero de Cristo el Padre dijo: “mi nombre está en él” (Exo 23.21) y Dios Padre le dice “al Hijo: Tu trono, oh Dios” (Heb 1.8). Cristo dijo: “he manifestado tu nombre” (Juan 17.6).
· Por voluntad del Padre TODO fue creado, e instituyó el sábado como fiesta en honor del Creador, “porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día de sábado y lo santificó” (Exo 20.11); pero Dios Padre le dijo a su Hijo “Hagamos” (Gen 1.26), “con él (Padre) estaba yo (Cristo) ordenándolo todo” (Prov. 8.30). Por eso se dice que “todas las cosas por él fueron hechas; y sin él NADA de los que es hecho, fue hecho” (Juan 1.3) y “todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten” (Col 1.16-17). Por lo tanto, el mismo que creó (Cristo) descansó y santificó el sábado instituyó el sábado en honor de él. Eso dijo cuando estaba en la tierra: “el Hijo del Hombre es Señor del sábado” (Mateo 12.8).
¿Cómo vivir este mensaje, este evangelio eterno del primer mensaje?
· Tomó carne de pecado: El pecado es trasgresión de la ley (1Juan 3.4). No cumplir estos 4 primeros mandamientos al cual nos hace referencia el primer mensaje es pecar contra Dios; es empujar con más fuerza la corona de espinas sobre Cristo. Cristo experimentó en su carne los efectos de la trasgresión de estos mandamientos. Fue tentado a colocarse sobre Dios cuando se le pidió usar su poder divino de Hijo de Dios para satisfacer una necesidad humana y personal (Mateo 4.3-4). Nosotros también tenemos esa debilidad aumentada porque nosotros si hemos vivido en trasgresión de estos mandamientos. Y como tal nuestra carne se opone a este mensaje, pues “la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede” (Rom 8.7).
· Condenó el pecado en la carne: Pero Cristo no pecó jamás, y siempre dio gloria a Dios. El dijo: “he guardado los mandamientos de mi Padre” (Juan 15.10). No usó su poder divino por motivos egoístas. Nunca se erigió por encima de la voluntad de su Padre. Recordemos que “Jesús fue llevado del espíritu al desierto” (Mateo 4.1). Así que si estaba con hambre y sin alimentos era porque Dios así lo quiso. Y el usar su poder divino para proveerse de pan, era usar su divinidad para ir en contra del Dios verdadero. Pero Cristo siempre se mantuvo en su lugar, “no tuvo por usurpación el ser igual a Dios” (Filip 2.6). La misma tentación le llegó al final de su vida terrenal: “Si tu eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros” (Lucas 23.39). ¡Gracias a Dios que Cristo no se salvó sino que se perdió, y esto por todos nosotros!
· La Justicia de la ley: El hecho que Cristo no encontró otra manera de salvarnos de nuestra trasgresión de la ley, muestra que la ley debe ser obedecida. Y esto es lo que nos dice el primer ángel al decirnos que el juicio se hará en base a nuestra obediencia o desobediencia de la ley. Cristo mismo lo enseñó cuando dijo que “en el día del juicio, los hombres darán cuenta de toda palabra ociosa que hablen. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado". (Mateo 12.36-37).
· Se cumple en nosotros si no andamos conforme a la carne: “la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede” (Rom 8.7). Vivir conforme al gusto y deseo de la carne, de lo que me agrada es vivir conforme a la carne. Y andar en la carne es andar en desobediencia y en condenación. Y la carne no puede otra cosa. A la carne no le gusta tener un solo Dios, a la carne le gusta ver y busca una imagen física de Dios o de Cristo, a la carne le gusta ser irreverente en el hablar, y a la carne le gusta es tomar el día de sábado para dormir o hacer algo placentero y no adorar a Dios. Pero, ¿qué han hecho los que son de Cristo? "Los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos" (Gál. 5: 24).
· Se cumple en nosotros si andamos conforme al espíritu: “la intención del espíritu es vida y paz” (Rom 8.6). “El espíritu codicia contra la carne…el fruto del espíritu es amor…contra tales cosas no hay ley” (Gál 5.17-23). Por eso Jesús le dijo a Nicodemo: “el que no naciere de agua y espíritu, no puede entrar en el reino de Dios; lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del espíritu, espíritu es” (Juan 3.6). Así como el espíritu impulsó a Cristo al desierto, nos impulsará a la obediencia; nos impulsará a adorar a un solo Dios verdadero, a adorarlo en espíritu y en verdad y no en la mentira de una falsa imagen; nos impulsará a pronunciar su nombre con respeto, y nos impulsará a guardar su sábado. Cualquier impulso a otra cosa distinta no es de Dios sino de la carne y del diablo.
“De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.” Mateo 5.19
¿Qué harás?
El Primer ángel da un mensaje contra el poder del Yo
El Primer ángel nos llama al primer peldaño, el cual es:
a. La Sabiduría que nos trae: el conocimiento de que el juicio ya comenzó, y que en el juicio se juzgará en base a la ley de Dios (Santiago 1.12). Por lo cual, el pecado de que se nos convence es de quebrantar la ley de Dios.
b. La Justificación que nos trae: Por lo tanto, este ángel nos invita a volcar nuestras miradas en el juicio y arrepentirnos de nuestra transgresión. Nos invita a abandonar nuestra desobediencia a la ley.
c. La Santificación a la que llama: Nos dice: Temed a Dios y dadle gloria, y adorad a Aquel que hizo el cielo, la tierra y el mar. De modo que nos llama a obrar el bien, a obrar con reverencia, con alabanza y a honrar a Dios como Creador. Para honrarlo como Creador debemos guardar las ordenazas del Creador, y eso es guardar el sábado.
Conclusión: Recibir el mensaje de este ángel es obrar deacuerdo a lo dicho antes. Es una obra que hemos de hacer con respecto a nosotros mismos, una obra contra un individuo: mi yo. Nadie que no se haya arrepentido de su violación de la la ley de Dios ha recibido este mensaje. Recibirlo es Reverenciar a Dios, es dadle gloria y guardar su sábado. Aquellos que habiendosele predicado dicho mensaje y lo rechazan caen en la condenación del siguiente mensaje.
Cómo recibir el Evangelio eterno de los tres ángeles que nos madurará
19-05-2003
http://www.zenit.org/article-8995?l=spanish
Notable progreso entre la Iglesia católica y el Consejo Ecuménico de las Iglesias
El grupo mixto de trabajo ha celebrado su IV sesión plenaria
CIUDAD DEL VATICANO, 19 mayo 2003 (ZENIT.org).- El grupo mixto de trabajo (GMT) de la Iglesia católica y el Consejo Ecuménico de las Iglesias (CEC) ha podido constatar un «notable progreso» en el estudio de las «implicaciones eclesiológicas del Bautismo», «la naturaleza y el objetivo del diálogo ecuménico» y «la participación de la Iglesia católica en los Consejos Nacionales y Regionales de las Iglesias»…
Por su parte, los representantes de la Iglesia Católica presentaron un amplio estudio sobre el estado del diálogo y de las relaciones bilaterales con ortodoxos, anglicanos, luteranos, metodistas, reformados, mennonitas, pentecostales y discípulos de Cristo, así como de las consultas con los adventistas del Séptimo Día y los evangélicos…
Cada día de la reunión plenaria se celebró la oración de la mañana y de la tarde según las diferentes tradiciones de las Iglesias y comunidades eclesiales representadas en el Grupo Mixto de Trabajo.
Sus miembros participaron además en la celebración del traslado de las reliquias de San Nicolás al puerto de Bari, presidida por el arzobispo Francesco Cacucci; éste subrayó la fuerza de la devoción popular a San Nicolás, venerado por los cristianos de Oriente y de Occidente.
La próxima sesión plenaria del grupo mixto de trabajo de la Iglesia católica y el Consejo Ecuménico de las Iglesias tendrá lugar del 6 al 13 de mayo de 2004.
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31-01-2006
http://www.zenit.org/article-18146?l=spanish
El ecumenismo comienza a dar sus primeros frutos en Rusia
Con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos
MOSCÚ, martes, 31 enero 2006 (ZENIT.org).- El trabajo en Rusia por lograr la unidad entre los cristianos, quedó de manifiesto el pasado fin de semana con la participación conjunta de distintas confesiones cristianas en eventos realizados en diversas ciudades del país.
Dentro del marco de la continuación de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos y el 62º aniversario del levantamiento del bloqueo a la ciudad de Leningrado (hoy San Petersburgo) durante la Segunda Guerra Mundial, el viernes 27 de enero se llevó a cabo una celebración ecuménica cristiana a gran escala en dicha ciudad…
Realizada en el Museo de Historia de Movimientos Juveniles, el evento contó con la participación de representantes de las Iglesias católica, evangelista-luterana, evangelista-cristiana, metodistas, adventistas y carismáticos, así como estudiosos e intelectuales interesados en el tema de la relación entre confesiones.
Según reportes de la agencia «Blagovect-info», durante la conferencia se escucharon propuestas para lograr la unidad cristiana como la presentación en las comunidades religiosas de las diferentes confesiones, lecturas de Biblia y discusiones alusivas, así como conciertos culturales entre las comunidades.
Punto importante de la conferencia, fue el llamamiento por escrito que hicieron los participantes al gobierno local de la ciudad de Ryazan para ayudar a la unidad entre los cristianos.
En él se menciona que «en las condiciones políticas y sociales de la Rusia moderna es más que nunca importante la amistad y el respeto mutuo entre los cristianos de diferentes confesiones y denominaciones, por lo que es necesario no dejar que se enciendan las hostilidades inter-confesionales, ni el proselitismo o pretensión al liderazgo en la vida religiosa».
¿Qué opinan mis queridos lectores?